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lunes, 9 de mayo de 2016

Poesía: El unicornio negro

Dedicada a mi esposa, Andrea, por ser yo

Soy el Unicornio Negro que hay en ti.
Tu portador de luz.
Una calma que no precede tormenta
silencia la sombra de esta fría noche,
cuando las cosas que deberían ser tristes
se han vuelto placenteras y serenas...
como la mirada al vacío de Willen Dafoe.
Hoy aprendo del silencio,
me complazco con el suave frío corriendo
polígono arriba polígono abajo.
Hoy el gris tiene sentido y es poético,
agradable... un don de Dios.
Hoy la paz no sólo tiene sentido
sino que calla, habitando en mí,
acompasando oscura y lentamente mi corazón.
Ya las tinieblas me parecen parte de la luz.
Antes no era capaz de sentir tales cosas.
El Unicornio Negro cabalga hacia el centro
de un Universo cada vez más ancho,
profundo, nítido, complaciente...
admirable la Creación en todo su esplendor.
Es una imposición de manos constante.
A tu boda llevarás una prenda negra,
llorarás tus ilusiones cuando las cumplas todas.
Unicornio Negro mariposa de frutas.
Luz en intermitencia gasolina inerte.
Es el monte de la cafetería de la facultad
de Geografía e Historia en otoño de dos mil cuatro.
Ríos de tinta ángeles que escriben por mí.
Es'cha Tau'va Shas'uii!!
Y el mundo que se escucha en el fondo de tu caracola:
Shhhh... shhhh...

Extraído del poemario inédito "El Unicornio Negro", 2015.
Miguel Díaz Romero (c)
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miércoles, 27 de abril de 2016

El poeta insensato

Poema rescatado de la colección inédita "El unicornio negro", 2013.

"Yereyef" significa "gracias" en senegalés.
Hay una parte de ti que se quedó pescando en el Zambeze.
Hay una parte de ti que vive en Tokyo, comiendo un quimérico sushi de cuestiones sin resolución.
Es la parte que viajó a Praga, que trabajó en Ibiza, que nadó en los arrecifes del sur de la Isla de Bali.
Es la furia en la garganta con la que esgrimiste un arma en Siria; con la que apuntaste con tu cámara fotográfica a los niños de Grozny y al anciano de Ciguatanejo.
Es tu cuanto de energía,
tu incertidumbre de Heisenbert, tu aprobado en latín...
tu "violet carson" amarilla, fucisa, verde y... naranja a veces.
Es tu espejo. Esa parte de ti sigue haciendo "air guitar" en algún oscuro tugurio del Carmen.
Vive contigo entre comunistas y punkies, en una tienda de campaña eterna... es tu djambé en Tarifa.
Y tu peta de marihuana.
El poeta insensato te odia.
Grita de vez en cuando, azuzado cual perro por el Enemigo, desde su poderosa tumba.
El poeta insensato se tatúa tus deseos en el coxis.
Y desea despertar, alimentado de tus miedos, de tu indecisión, de tu furia...
es un zombie intelectual que cree ser el mejor partido, pero sólo es un Quijote más al que se le hubo de cortar la cabeza.
Es un necrófago. Un duende. Es un unicornio negro ensangrentado y un gamusino en llamas.
El poeta insensato es tu peor pesadilla: remátalo, pégale dos tiros apoyando un cojín de terciopelo negro en su infame cara... para que no lo escuchen tus vagos recuerdos, tus anhelos distorsionados, tu pereza y tu rabia.
Y vive por siempre cuando muera.
Reduce tu Universo a la fragancia del pelo de la Diosa. Juega a los piratas. Aprende de una vez a hacer bien una coleta...
Cógela de la mano, o de las dos, mírala a los ojos, y con las pupilas encendidas de muerte, dile que la amas.
Que no deseas pasar ni un día de tu vida sin ella.
Que ella es tu Bendición... la lápida marmórea y pesad que se apoya, impertérrita y solemne, sobre la mortaja del poeta.
El poeta insensato muere, se ahoga...
...y renace el superhombre...
un superhombre Tau que sólo sabe una cosa: el futuro es la niebla que se disipa con el estandarte de la confianza;
y toda mi confianza es potestad de Dios.
cuya guía mi Camino alumbra;
por Amor,
que ganaré con paciencia, tesón, bondad y diligencia el total de todas mis batallas.

Miguel Díaz Romero (c) 2013
Para Andrea y para mí...

PD: Me ha venido muy bien rescatar hoy este poema.

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lunes, 18 de abril de 2016

Mi negra amapola

Poema mío de un lejano 2013... extraído del poemario inédito "El unicornio negro"

Opiáceo sintetizado en tus labios al besar,
magna presencia que invocas con tu ser en mi hogar.
Reluciente rostro de vida
que plateando mi sien quiero ver hasta el fin
cuando ya sólo mi faz sea sonrisa.
Suspiro largo y profundo, de pétalos raros,
como diamantes oscuros y lejanos barcos
que me llevan a ti. 
Tango eterno, voz rota de blues, 
trompeteros africanos tocando esta madrugada en el jazzclub.
Latina, rozando el piano...
botella de absenta, trago de tequila; flor de limón.
Calaveras sobre la alacena.
Romántica caña de azúcar, cristal de mi ron.
Suspiro, corazón, cicatriz y llaga.
Lucha, respiración.
Mi negra amapola, mi eterna canción. 
Voz en off de Gandalf... recurso lírico de Galadriel.
Vellos de punta y
carne de la piel de gallina;
besos esquivo y un estor japonés.
Mi negra amapola y el Cielo...
domingo por la mañana,
envasado al vacío
orándole a Él.

Miguel Díaz Romero (c) 2013
Dedicado a Andrea, mi mujer.
Inspirado en "Entre cartas", Ed. Javisa23, del propio autor.


miércoles, 6 de abril de 2016

Radical Spanish Poetry

Poema mío de 2014, rescatado del poemario inédito "El unicornio negro"... espero que os guste.

¡Mira mis manos! ¿Acaso no están sucias y ajadas como las tuyas? ¿No son los mismos grillos los que encadenan nuestras muñecas a las puertas de Mordor?

El sonido ha tiempo que se convirtió en promesa, y una canción triste en inglés resuena en mi cabeza. He oído hablar a Dios.

Hasta los huesos la lluvia fina, pero que cala, llega rompiendo cuales metáforas del jeet kune do todo cuanto hay. Prometimos ser Atilas, Babiecas feroces en el campo de batalla, princesa.

Son estos versos púas, y no de guitarras rotas en el rincón donde adormecidos los sueños adolescentes aguardan; son volcanes en sempiterna erupción del alma resquebrajando los sentidos del mundo, oh efímero Gobierno del Mal.

Sangre que destila mi boli azul sobre un papel en blanco que es la vida de quien no tiene agallas... en cambio aquí un horror vacui, desencadenado, brama terrorífico ausente de futuro y huérfano de pasado.

Somos el mar, cariño mío, que no cesa. Somos el grito atronador de todas esas motocicletas. Lágrima que al tocar el asfalto se evapora para morar con el cosmos y convertirse en uno con el Universo. Ése al que sólo vamos de visita cuando viene alguien de fuera.

Me duele la garganta de escribir este silencio fraternalista. El mundo está en llamas, y nosotros somos las teas.

Vamos a cambiarlo todo: romperemos sus doctrinales sistemas. Somos un Newton entre cavernícolas, ¡bendita sea! Somos Einstein, Elvis, Michael Jackson y Pitágoras.

Cuidado mi amor, no te dejes engañar por su penosa apariencia... ellos sólo son sombras, proyectadas en platónicas cuevas.
¡Y nosotros la luz que en los filos de la espada divina se refleja! emocionante visión de gloria...

No hay eternidad si no es ésta...
Recordadme chicos y chicas.
Recordadme como un villano, como un huérfano, como un idiota, como un violento poeta; recordadme como un loco, como un infeliz, como un simple camarero en un olvidado bar de carretera...
Pero recordadme.
Pues soy el Guy Fawkes de las artes y las letras.

Miguel Díaz Romero (c)
 
 
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viernes, 22 de enero de 2016

Ríos de Tinta

El poema a continuación fue escrito en 2014 y pertenece al poemario inédito "El unicornio negro"... espero que lo disfrutéis...

Mordor queda lejos todavía,
Pero desde aquí adivino el color de las Puertas Negras.
Todo el mundo cree que es una ilusión,
Que el sueño americano no existe,
Que estamos condenados a vivir la doctrina del pasado.
Pero se equivocan: 
El futuro existe en mi cabeza.
Y lo construyo con el presente día a día,
Como escribiendo esta poesía.
Ríos de tinta de mi boli azul,
Kilos de libretas que periódicamente reciclo.
Madrugadas de versos y páginas en blanco
Que me lleven a ti, unicornio percibido.
NO es una ilusión.
Los unicornios existen.
Y yo voy en busca y captura de uno, vivo.
La recompensa habita entre mis dedos,
Cuadros de un azul más claro que estas letras.
La muerte es dejar de soñar.
Y yo tengo un laberinto.
Cada paso que he dado, cada verso que he escrito, número contado y madrugadas desperdiciadas en Mordor, me llevan a ti,
Unicornio.
(Unicornio negro)

Miguel Díaz Romero (c) 2014.
Dedicada a Sergio Arlandis, profesor de poesía en la Universidad de Valencia allá por 2005.

 

miércoles, 14 de octubre de 2015

Cartas desde Mordor III

Este poema perteneció a "El Unicornio Negro", y fue escrito en los albores de 2014...

 La montaña de fuego alumbra este valle sombrío
del estar tú al cobijo 
y yo aquí, paseando de incógnito entre orcos.
Sam me da la pelma, y con mi boli azul otro poema que añadir
a nuestro señor de los anillos.
Que eres tú mi Arwen,
mi dama Galadriel
entre altos árboles...
eres mi luz entre el espeso follaje de Fangorn.
Inspiración de Bárbol.
Hace tiempo que no tengo noticias del Señor Oscuro,
y Gollum es un autobús del Imserso.
Al menos tengo tu recuerdo,
como cerveza en Bree,
como brillo de Andúriel,
como el galope fresco de Sombragrís...
Eres tú mi Dardo, 
mi ent-mujer, mi sal para conejos,
mi Minas Tirith...
Mi silmaril dorado.
Eres mi linaje de Finarfin,
mi recuerdo de Elrond,
mi pasado numenoreano.
Aunque sé que no has entendido ni papa de este poema...
TE AMO.

Miguel Díaz Romero (c) 2014

 

sábado, 10 de octubre de 2015

Cartas desde Mordor II

Originariamente este poema pertenecía al poemario "Hacia el unicornio negro"...

No es motivo para escribir que haga tiempo que no te escriba.
Ni este sueño que me ata a la madrugada
esperando el amanecer que me arrebuje en las sábanas.
No es motivo que esperes una carta mía, 
a este lado de las Puertas Negras todo es sombra.
Frodo pasó por aquí el otro día...
ese taimado de Gollum no es buena compañía.
Todos somos un poco  Sam a veces: condescendientes y bondadosos;
o Boromir: audaces y orgullosos, peleamos por el ideal
de vivir en una patria libre y honesta.
Rara vez me he sentido como Légolas o Gimli. 
Soy un Théoden eterno:
Rey de mi propia fortaleza que he de defender,
día a día, con mi sudor por la libertad de mi pueblo.
Los orcos ríen ahí afuera.
El Uruk-hai que nos guía apesta.
Y Sauron, el Señor Oscuro, nos gobierna desde Morgul...
su ojo nunca descansa y, si no llevamos cuidado,
quedaremos atrapados para siempre en la inopia.
Son vastas y sutiles las cadenas del Anillo Único.
Te amo como Elendil a su prole;
Te amo como Elrond a su destino y su memoria;
como Gandalf a su pipa y el calor sobre la Tierra Media;
Te amo como Sam a su sal y su cazuela;
como Smeagol a la cordura; y como Aragorn a Arwen;
Te amo como Faramir al honor y la honra;
com Eowyn a la verdad y la épica;
como Tom Bombadila a la tranquilidad u la paciencia;
como Pippin a la yerba de la Comarca
y Merry al cerdo curado;
Te amo como Bárbol a la Naturaleza...
y Galadriel a la sensatez.
Te amo como Frodo a su responsabilidad
y como Bilbo a la literatura.
Mi tessssssssoro, mi locura.

Miguel Díaz Romero (c) 2014

 

miércoles, 7 de octubre de 2015

Cartas desde Mordor I

Originariamente formaba parte de un poemario jamás editado que tuvo como título "Hacia el Unicornio Negro", y que rescato (escrito entre 2012 y 2014) para mi nueva etapa bloguera a partir de esta entrada.

No hay corazón que se rompa sin hacer algíun ruido.
Cuánto hemos luchado por lograr mantener callado ese sonido.
Las alas de un pegaso unicornio rosa,
que nace en el principio etéreo de un arco iris brillante.
Enarbolando canciones de hobbits a las diez de la noche.
Prácticamente puedo olerte desde aquí, al otro lado
de las murallas negras de Mordor.
Donde apenas llega el aire.
Mi Anduriel, mi Dama Arwen, mi Luthien Undómiel...
te has convertido, sin saberlo ni queriendo,
en la espada rota que fue forjada de nuevo;
aquella con que Elendil cortó el dedo de Sauron, el Señor Oscuro,
y le arrebató el anillo de poder. 
...un Anillo para someterlos a todos y atraerlos a la Oscuridad.
Después de todo, somos sólo una promesa en el sonido;
un capricho divino, una consecuencia de una causalidad
que deseó forjar azaroso el Destino.
Somos la excepción probable.
Una palabra sin letras, un idioma inventado; un jardín de mil colores;
somos el día de la noche triste y alegre de nuestros futuros pasados;
una risa en la melancolía; la escarcha del verano;
somos el acero de la Edad de Piedra, la piel del lenguado;
un mar de estrellas, un sol de agua, el papel de fuego,
un dulce amargo.
Somos muerte de vida, el grito callado;
somos la forja del fracaso, el fin del Imperio Romano...
espuma de piedra, infusión de magma, desierto de estuario.
La candidez mimosa del malvado. El arrumaco cruel,
el bolígrafo electrónico, la Mazmorra del Androide;
el Atenas de Espartaco.
Somos aire que duele, lluvia que seca, noche que alumbra;
eco del silencio, cobardía y cobijo del soldado.
Un remolino sin ojo, un Cancerbero desatado,
titán en el Olimpo, un sí negado...
Somos el Tiempo y el Espacio.
Por todo lo que somos (y no somos) te amo.

Miguel Díaz Romero (c) 2013