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lunes, 22 de mayo de 2017

Lectura y hábitos culturales en España en el S.XXI. (Cerrillo Torremocha)

Este tema es el actual 3.10, pero como no he podido encontrar nada bueno excepto este artículo de Cerrillo Torremocha, posteo el resumen del mismo aquí sin que nadie me lo haya pedido y porque me parece super interesante a estas alturas de nuestro querido siglo...

Fuente: Lectura y sociedad del conocimiento. Pedro C. Cerrillo Torremocha. Revista de educación, 2005. pp. 23-61.

Introducción:
La información es algo externo y rápidamente acumulable, qeu no es nada si no se asimila, se discrimina, se procesa y se enjuicia. Sin embargo, el conocimiento es algo interno, estructurado, que se relaciona con el entendimiento y con la inteligencia, que crece lentamente y puede conducir a una acción. En nuestra sociedad, la lectura no es un ejercicio normalizado, porque no es entendida como un "derecho" y porque no ocupa un lugar mínimamente importante en el tiempo de ocho de los españoles. Niños y adolescentes, estudio publicado en 2004: la lectura queda relegada al penúltimo lugar, sólo por delante de "no hacer nada". Sin embargo, España es el quinto país del mundo en producción editorial, con más de 60.000 novedades anuales, somos una gran potencia editorial, pero no lectora. Leer no está de moda; al contrario, es una actividad muy poco valorada. A muchos adolescentes, de los que leen habitualmente, les da vergüenza reconocer ante sus amigos qeu son lectoes. Enrique Gil Calvo: "desnaturalización lectora": Hoy hay más lectoes que nunca, pero ¿cuántos de esos lectores leen textos que no sean instrumentales? La lectura por la lectura, por gusto, por enriquecimiento personal, por conocimiento del mundo, o la relectura, ya no son objetivos básicos de la lectura. SE lee más como fuente de información que como fuente de conocimiento. 

Lectores tradicionales y nuevos lectores:
Muchos bibliotecarios suelen comentar que hay más usuarios que nunca y que se realizan numerosas actividades de animación a la lectura, pero que no es detectable un notable aumento de lectores ni de hábitos de lectura; muchos de esos usuarios acuden a las bibliotecas como lugar de encuentro, para solicitar el p´restamo de materiales audiovisuales o para conectarse a Internet. Leer uno es un juego, sino una actividad cognitiva y comprensiva enormemente compleja, en la que intervienten el pensamiento y la memoria, así como los conocimientos previos al lector. Una actividad individual y voluntaria. La lectura tiene que asumier nuevos retos; dos tipos de lectores: El lector tradicional, lector de libros, lector competente, lector literario que, además, lee en los nuevos soportes de lectura; y El lector nuevo, consumidor fascinado por las nuevas tecnologías, que sólo lee en ella: información, divulgación, juegos, pero que no es lector de libros, tiene dificultad para discriminar mensajes, para entender algunos de ellos y para comprender y expresar pensamientos abstractos. La literatura oral se está rompiendo, o se ha roto ya irremediablemente en algunos géneros.

Tipos de lectura y lectura escolar:
La verdadera lectura es la voluntaria, la que no tiene ninguna finalidad más allá de ella misma. Las lecturas obligatorias, que en el caso de la literatura infantil y juvenil son las lecturas escolares, hay que aceptarlas y realizarlas. Son lecturas tan obligatorias como otras actividades escolares; pueden ser aceptadas por los escolares, pero debemos demostrarles que esas lecturas serán importantes para ellos, al tiempo que les permitirán compartir con otras personas pensamientos, emociones, sueños o inquietudes. Problemas: la necesaria convivencia de la lectura obligatoria y la lectura voluntaria, algo que no siempre es posible lograr. No podemos olvidar, por mucho que obliguemos a una persona a leer, que la lectura tiene su base en la decisión personal de leer. La responsabilidad prioritaria de la escuela es con los niños que "no saben leer", no con los niños que, sabiendo leer, no quieren leer. Si es responsabilidad de la escuela la competencia lectora. Ana Mª Machado: "la lectura en la escuela es el momento y el espacio de la salvación de la literatura, del posible descubrimiento y formación del futuro lector". Y, sin embargo, al llegar a la adolescencia, muchos chicos suelen perder el hábito lector adquirido en la escuela. Encuesta Fundación Bertelsman de 2003: el 55% de los escolares entre 6 y 12 años afirmaba que le gustaba leer, en los chicos entre 12 y 16 años esa cifra bajaba al 8%. Motivos culturales o cognitivos y educacionales. La lectura escolar es una lectura lastrada por su inclusión en "Lengua y literatura" y por esa "prescripción lectora" se convierte en una lectura claramente instrumental: los escolares deben enfrentarse a unos textos en los que se ejemplifican nociones y conceptos, en detrimento de los valores literios de esos textos. No es extraño que los escolares huyan de la lectura en cuanto ésta no es una actividad obligada para ellos. Lázaro Carreter: "Con el libro de texto, los muchachos no leen sino que aprenden. No es raro que este esfuerzo les disuada del camino de la lectura." En el contexto de la educación actual, la lectura tiene un valor exclusivametne instrumental. Pero ello no es una justificación para que las sociedades del siglo XXI, a través de sus programas de gobierno y sus planes educativos, atiendan sólo lo que los "mercados" van necesitando. Aún con el objetivo antes mencionado, el 26% de los alumnos españoles no logra acabar la educación obligatoria. El hábito de la lectura voluntaria suele adquirirse en casa, no en la escuela. lo más eficaz para que un niño lea es, probablemente, que vea leer. En la creación de hábitos lectores estables el primer ámbito de influencia sería el de la familia; tras la familia, estaría la escuela; y en relación con las dos anteriores, la biblioteca. El progresivo impacto de los medios de comunicación audiovisual, con la televisión a la cabeza de todos, no parece que sea la causa por la que muchas personas abandonan la práctica lectora. En todo caso, será una dificultad importante para la creación de "nuevos lectores".

Hemos pasado de la supremacía de una cultura alfabética, textual e impresa a la de otra que se construye mediante imágenes audiovisuales. las nuevas tecnologías no son neutras ni inocentes: imponen un nuevo lenguaje y, con él, un nuevo lector. Georges Steiner: "nunca tanta información ha generado menos conocimiento." Internet no deja de ser una lectura instrumental; Ana Mª Machado: "No es una forma de adquirir sabiduría. Para la transmisión de la sabiduría se exige otro proceso, en el que decidir no depende de una opción entre otras del menú, de una preferencia por "esto o aquello", sino de una comparación entre "esto y aquello". Encuestas: uno de cada dos españoles de 14 años no lee habitualmente. Informe PISA 2002: un 15% de los escolares españoles llegan al final de la educación obligatoria con importantes problemas en su competencia lectora, problemas que están relacionados con su capacidad de comprensión lectora. Factores, Anna Camps: "Inversión en educación, formación de profesorado, consideración social de la enseñanza y de los profesores, equidad y "comprensividad" del sistema, nivel cultural general, etc...". ¿Podríamos hablar, entonces, de crisis de la lectura? Pues, probablemente, sí, aunque se lee más que nunca. Un nuevo analfabetismo, aparentemente menos peligroso que el analfabetismo funcional; "neoalfabetismo" protagonizado por esos nuevos lectores que no son literarios ni tampoco lectores competentes. Solo podrá ser superado mediante una diferente consideración social de la lectura, que parta de las instituciones, que favorezca la lectura activa, libre y crítica, como primer e imprescindible paso para el ejercicio regular de la lectura literaria:
Facilitando la creación de climas propicios; Proporcionando diversos y variados materiales; Favoreciendo la práctica de la lectura voluntaria en el ámbito escolar; Valorando los esfuerzos de los profesores; Concienciando a la sociedad de la importancia de tener muchos ciudadanos lectores; y Convenciendo a los padres del valor de la lectura. Con Programas convincentes de formación de mediadores; Fortalecimiento de las bibliotecas públicas; y Promoción social de la lectura, convirtiendo el fomento de la lectura en un asunto de política de gobierno.
Alberto Manguel: "Las campañas para que la gente lea son hipócritas. Nuestras sociedades no creen en la importancia del acto intelectual. Los gobiernos tienen mucho miedo". Para algunso de los que han ostentado el poder ha sido una tentación limitar, condicionar, controlar o prohibir el aceso a los libros que pudieran ser sospechosos de contradecir al gobernante. Todo ello puede hacernos pensar, en ocasiones, que no se pone toda la voluntad necesaria para intervenir de verdad en el problema. Sí es légitimo y conveniente intervenir, como en otras actitudes o hábitos: la conducción temeraria, el consumo de alcohol y tabaco o la conservación de la naturaleza. La "sociedad del conocimiento", tan demandada en la actualidad como un objetivo a conseguir, debiera exigir la competencia lectora de todos sus ciudadanos; iniciado el siglo XXI, es más necesario que nunca un ciudadano lector, lector competente y crítico, capaz de leer diferentes tipos de textos y de discriminar la abundante información que se te ofrece a diario en distitntos soportes. La maejora de los hábitos lectores de una población empeza con la formación de sus ciudadanos como lectores literarios ya en las primeras edades, que no frenemos sus motivaciones lectoras y que no les coartemos su capacidad para creer en cosas increíbles, para imaginar mundos maravillosos o para sentirse muy cerca de los más fantásticos personajes. Es necesaria la buena convivencia de las lecturas escolares y de las lecturas voluntarias. Jacqueline de Romilly: "Se habrá acostumbrado a la diversidad de juicios posibles y al contraste de los distintos sentimientos; habrá tenido que elegir, que tomar posición. Se habrá visto obligado a formarse una opinión previa, ilustrada, madura, personal". Será capaz de entender y explicar lo que es y lo que siente, lo que sucedió en otro tiempo y lo que le hubiera gustado que nunca sucediera. Se sentirá, de algún modo, con capacidad para ejercer el juicio crítico con libertad.

martes, 7 de junio de 2016

Petición de temas (cuerpo de ayudantes de bibliotecas del Estado)

10/11/2018: El temario ya está obsoleto y no puedo admitir más peticiones porque no tengo los borradores a mano ya. Espero, no obstante, que os haya servido y os siga sirviendo de algo lo ya publicado. Gracias y un saludo a tod@s l@s bibliotecónom@s del mundo!

Bueno, la cosa ha salido por otros derroteros y no pretendo seguir con el trabajazo que supone publicar aquí todo el temario para las OPOSICIONES para AYUDANTE DE BIBLIOTECAS. Así que os dejo este post con mi correo:

mdr_letras@hotmail.com, con la pretensión de que, si lo deseáis, me escribáis un correo pidiéndome algún tema concreto de la siguiente lista: (y lo publicaré con mucho gusto) Gracias por seguir visitando mi blog folks!

BLOQUE BIBLIOTECONOMÍA (temas no publicados en este blog)
1.10. La catalogación: principios y reglas de catalogación. ISBD. RRCC españolas. RDA.
1.11. El formato MARC21 de registros bibliográficos, de autoridad y de fondos.
1.12. Estructura de la información bibliográfica. FRBR.
1.13. Control de autoridades: FRAD, FRSAD y VIAF.
1.14. La normalización de la identificación bibliográfica. El ISBN, el ISSN y otros números internacionales. Identificadores permanentes: el DOI, el RDF.
1.15. Principales tipos de clasificación bibliográfica. Clasificaciones sistemáticas y alfabéticas. La Clasificación Decimal Universal.
1.16. Sistemas integrados de automatización de bibliotecas. Situación actual y tendencias de futuro.
1.17. Los lenguajes de marcado y su aplicación en bibliotecas.
1.18. Los servicios presenciales y virtuales de la biblioteca.
1.19. Los servicios de extensión bibliotecaria y cultural.
1.20. La difusión de la biblioteca, herramientas y canales. Principios de diseño y usabilidad para el desarrollo de sitios web de bibliotecas.
1.21. Alfabetización informacional de bibliotecas.
1.22. La biblioteca digital. Desarrollo y mantenimiento. Principales proyectos.
1.23. Digitalización: procedimientos y estándares. Preservación digital.
1.24. La cooperación bibliotecaria en España en la actualidad. Organismos. Programas y proyectos.
1.25. La cooperación internacional. Organizaciones y proyectos.
1.26. Evaluación de los procesos y los servicios bibliotecarios. Norma ISO 11620. Herramientas de análisis de datos.
1.27. Los profesionales de la biblioteca: perfiles profesionales. Situación en España.
1.28. Principios de reutilización de la información. Acceso abierto.

BLOQUE DE BIBLIOGRAFÍA (ídem)
2.8. Análisis documental. Indización. Resúmenes. Indización automatizada.
2.9. Lenguajes documentales. Los tesauros: creación y mantenimiento.
2.10. Protocolos y lenguajes de búsqueda e intercambio de la información. Z39.50, SRU/SRW, OpenUrl, OAI-PMH.
2.11. Principales modelos de metadatos aplicados a las bibliotecas.
2.12. Metabuscadores y gestores de enlaces, recolectores OAI-PMH.
2.13. OPAC y Herramientas de descubrimiento. Los catálogos colectivos.
2.14. Diseño, desarrollo, mantenimiento y explotación de bases de datos. Aspectos técnicos y legales.
2.15. Web semántica en bibliotecas. Datos enlazados en bibliotecas.
2.16. Bibliometría, concepto y aplicaciones de los estudios bibliométricos.

BLOQUE DE HISTORIA (ídem)
3.7. La imprenta industrial: avances tecnológicos a partir de los siglos XVIII y XIX.
3.8. Las bibliotecas en el siglo XX.
3.9. El libro y la edición en el siglo XX.
3.10. La edición en la actualidad. Libros electrónicos, dispositivos de lectura, plataformas y servicios. Lectura y hábitos culturales en España en el S. XXI.
3.11. Historia de las publicaciones periódicas. Las revistas digitales.
3.12. Ilustración y encuadernación del libro.
3.13. El Patrimonio Bibliográfico Español.

BLOQUE DE LEGISLACIÓN (ídem)
4.9. La legislación bibliotecaria en España. Ley 10/2007 del Libro, la Lectura y las Bibliotecas. Ley 1/2015, reguladora de la BNE.
4.10. El personal al servicio de las Administraciones Públicas. Clasificación y características. Normativa.
4.11. Los presupuestos de las Administraciones Públicas en España. Los presupuestos generales del Estado y el ciclo presupuestario.
4.12. El sistema institucional comunitario: El Consejo, la Comisión, el Parlamento Europeo, el Tribunal de Justicia y el Tribunal de Cuentas.
4.14. La propiedad intelectual y su incidencia en la gestión de bibliotecas.

O, ponéis un comentario en este post pidiéndome el tema que deseéis que publique, y lo haré en cuanto pueda...

Advertencia: este no es un temario oficial, proviene de diversas fuentes citadas en cada caso, y está sujeto a criterios de profundidad y relevancia estrictamente personales.


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miércoles, 1 de junio de 2016

El libro y las bibliotecas durante el Siglo XVII

Coincide con 2010.
Barroco, monarquía absoluta y la Iglesia de la Contrarreforma. “Siglo de Oro” con Cervantes, Lope, Quevedo, Shakespeare o Racine, y del desarrollo de otros campos del conocimiento como la física, la astronomía o la matemática, con Bacon, Galileo o Descartes, que se desvincularon de la Iglesia y de las universidades para desarrollar su investigación en ámbitos profanos como academias o sociedades, como la Royal Society (1663). Guerras de religión: la Guerra de los Treinta Años, que dividió Europa en católicos y protestantes, crisis económica y decadencia generalizada.
CARACTERÍSITICAS DEL LIBRO:
Crisis editorial y cambios en el aspecto formal y temático del libro: 1) La escasa brillantez de los productos bibliográficos, impresos de forma más descuidada, con abundantes erratas, utilizando mal papel, malas tintas y tipos gastados, libros baratos para la lectura y el entretenimiento; 2) La gran profusión de la decoración, dibujos tipográficos barrocos, revolución de caligrafías y disposiciones laberínticas; 3) La portada profusa, títulos largos, nombre del autor, marca de la imprenta y frases laudatorias que la convertían en un cartel explicativo, elementos finales: índice, sumario y colofón; 4) Las ilustraciones ornamentales, enfocadas a la decoración, apareció la calcografía y se impuso el grabado sobre metal; 5) La encuadernación de tipo artesanal y artística, Francia: fanfaire (decoración vegetal con laureles y grecas geométricas) o el reina Margot, España: abanico (decoración de abanico en cada una de las cuatro esquinas de las tapas); 6) La decadencia del negocio de las ediciones de los clásicos, también de la Biblia; 7) El esplendor de las literaturas nacionales y el interés por temas nuevos; 8) La edición de libros de dimensiones extraordinarias, con portadas arquitectónicas, en gran papel, etc., objeto de lujo y decoración de los salones; 9) La visión del libro como transmisor de ideas peligrosas: rígida censura, altos impuestos, España e Inglaterra: monopolios (privilegios) para la edición de libros.
IMPRESORES Y EDITORES IMPORTANTES:
Países Bajos: los primeros en la producción de libros. Sucesores de Plantino en Amberes. Familia Elzeviro en Holanda que, tras su independencia de España, se convirtió en una potencia económica gracias al domino del comercio marítimo. Amsterdam relevó a Venecia y Florencia como capital mundial del libro. Elzeviros: impresores más importantes de la época, editar libros en pequeño formato (12º), cuidados y a buen precio, 2000 obras, destacó especialmente su colección de clásicos latinos de 1629. Desde el S. XIX los elzeviros fueron muy codiciados por los bibliófilos. Respondían más a la figura del comerciante que a la del editor humanista y erudito. En la actualidad, la familia continúa existiendo. Parte católica: destacaron los Moretus o Moreto, pilares de la Contrarreforma. Francia: triunfo de los católicos, autoridad de los reyes limitando la producción y la circulación de libros mediante fuertes impuestos y una dura censura. Sébastien Cramoisy: protegido de Richelieu, título de impresor y librero del Rey, obras clásicas y libros de texto. 1640: Richelieu mandó instalar en el Louvre la Imprimerie Royale, ésta se convirtió en un instrumento propagandístico. España: privilegios otorgados por Felipe II a algunos impresores, 1627: el incremento de los impuestos y la censura afectaron a la producción y a la calidad del libro. Sin embargo, las obras más célebres de la literatura española son del Siglo de Oro. Madrid, la Imprenta Real nacida a finales del XVI, “Gaceta de Madrid” y libros de calidad encargados por la Corona. Talleres de Luis Sánchez y Juan de la Cuesta, impresor de las Novelas ejemplares de Cervantes en 1613 y de la segunda parte del Quijote en 1615. Otros países: Inglaterra no destacó. En EE.UU., aún colonia, se instaló la primera imprenta. Italia: Pezzana, Biblias y obras litúrgicas. Alemania: arruinada tras la Guerra de los Treinta Años, sólo destacaron los talleres de Lamberg en Leipzig.
LAS BIBLIOTECAS:
A pesar de quedar afectadas por la crisis y las guerras del siglo, confluyeron factores muy positivos. 1) Creación de bibliotecas por hombres generosos. Sin llegar a ser auténticas bibliotecas públicas, se abrieron a todo tipo de lectores, sobre todo estudiosos y eruditos, se establecieron horarios para el público, legalizándose el derecho de acceso a la lectura. Embrión de las bibliotecas públicas, ejemplo: la Angélica, la Ambrosiana y la Mazarina. 2) La aparición de la figura del bibliotecario profesional, Gabriel Naudé. Responsabilidad de comprar los libros y asesorar al lector. El aumento en el tamaño de las colecciones llevó a asentar las técnicas bibliotecarias. 3) Acondicionamiento de las instalaciones bibliotecarias, generalizándose en Europa la distribución de la Biblioteca de El Escorial. 4) Tratados y catálogos bibliográficos por razones de control y ordenación. España: el bibliógrafo por excelencia fue Nicolás Antonio. 5) Aparición de las primeras publicaciones seriadas: la Gazzette francesa o la Gaceta de Madrid. Primeras revistas científicas y literarias: Journal des Sçavants, y crónicas de la vida social: Mercure Galant de París.
Siguieron desarrollándose las bibliotecas de los reyes y miembros de la alta nobleza, como símbolo de prestigio. Estilo barroco, ejemplares que respondían a necesidades sociales o políticas y se transmitían a los herederos como bienes patrimoniales. Bibliotecas de los burgueses, que en el ámbito internacional cabe destacar: Biblioteca Ambrosiana de Milán (1609): Federico Borromeo, ser baluarte contra la Reforma protestante y recuperar la brillantez cultural del Renacimiento italiano, estilo de El Escorial, abierta al público 4 horas al día. Biblioteca Angélica de Roma (1614): Angelo Rocca. Biblioteca Mazarina de París (1644): el cardenal Mazarino, formar una colección única, Gabriel Naudé fue el autor del primer tratado de Biblioteconomía de la Historia, le dio verdadera personalidad, abierta un día a la semana durante 6 horas. Bibliotecas universitarias: la Bodleiana de la Universidad de Oxford y la del College Cambridge de Massachussets, posteriormente Universidad de Harvard, la del Trinity College de Dublín y la Universitaria de Helsinki. En España: No se creó ninguna biblioteca abierta al público ni tampoco al servicio de la Universidad. Bibliotecas eclesiásticas: Monasterio de Poblet, Biblioteca de la Compañía de Jesús. Bibliotecas privadas: la del Conde de Gondomar en Valladolid, hasta finales del XVIII, cuando el heredero vendió los libros a la Biblioteca de Palacio; la del Conde-Duque de Olivares, apropiación de la biblioteca que Zurita donó en vida a la Cartuja del Aula Dei de Zaragoza en 1571, en manos de su nuevo dueño los libros fueron desapareciendo o malvendiéndose y los que quedaron fueron donados a El Escorial hacia 1654; la del Duque de Uceda en Madrid; la de Nicolás Antonio, padre de la bibliografía española; y la de Vincencio Juan de Lastanoasa en Huesca, con escritos en árabe, chino y japonés, incluyó obras de arte y objetos arqueológicos.
Hechos: nacimiento de las publicaciones periódicas, apretura de las bibliotecas y del libro a la comunidad y aparición de la figura del bibliotecario profesional.
Fuente: apuntes de Lía, bibliopos.es

lunes, 23 de mayo de 2016

El libro y las bibliotecas en el S. XVI


3.5. EL LIBRO Y LAS BIBLIOTECAS DURANTE EL SIGLO XVI.
Consolidación definitiva de la imprenta: industria en toda Europa y llegó a América. Factores: Aumento de la producción, que abarató considerablemente los ejemplares e incrementó el número de compradores, lectores y propietarios de bibliotecas privadas; Expansión del comercio librero: nacieron las ferias del libro como las de Frankfurt y Leipzig en Alemania, y la de Median del Campo, en España; Diversificación de la oferta bibliográfica, tanto en la lengua como en la temática; Desarrollo de una nueva tipografía y composición cada vez más comprensible para su lectura; Humanismo renacentista: admiraba el estudio y la lectura de los autores clásicos (Erasmo de Rotterdam); Reforma protestante de Lutero: que vio en la imprenta un medio eficaz para difundir sus ideas de forma rápida y clandestina por toda Europa mediante libros y folletos.
CARACTERÍSTICAS DEL LIBRO:
Hasta la segunda mitad del S. XVI, el libro no abandonó las características de la imprenta incunable. Los patrones estéticos fueron distanciándose de la tradición manuscrito hasta alcanzar el acabado y aspecto definitivo del libro moderno, se distinguió por: Generación del uso de la portada: título y pie de imprenta, datos del impresor y, en ocasiones, del vendedor, emblemas editoriales; Disminución del formato, octavo y doceavo, casi de bolsillo, más manejable y barato; Tipografía redonda o romana en Italia y Francia, en Alemania letra gótica, letra cursiva llamada itálica o “griffa”; Ilustraciones: en el interior del libro como elemento explicativo más que ornamental; Encuadernación: marroquinería, encuadernación estampada con ruedas, plantillas de cartón, etc.

IMPRESORES Y EDITORES IMPORTANTES:
ITALIA: Venecia, Aldo Manucio, creador de la “Neakademia”. Editor de autores clásicos, especialmente griegos, en pequeños formatos y con una tipografía elegante y sencilla. Convirtió el libro de coleccionista en un libro accesible para la gente, sin olvidera sus ediciones en pergamino para coleccionistas exigentes. Innovaciones: Utilización de dos tipos de letra: la redonda o “bembo” y la cursiva o itálica o “griffa”, en alusión a su creador Francesco Griffo; Formatos nuevos: 8º y 12º; Bellas encuadernaciones, influenciadas por tendencias árabes, libros Aldinos. Florencia, la familia Giunta. ALEMANIA: Explosión documental que supuso la Reforma protestante, gran cantidad de libros y folletos con la finalidad de llegar a múltiples capas de la población lectora, la Biblia en lengua vernácula. Estrasburgo y Wittenberg: Hans Luft imprimió la primera edición de la Biblia completa traducida por Lutero. Ferias del libro de Frankfurt (centro editorial católico) y Leipzig (protestante), que sucedió en importancia a la ciudad anterior hasta después de la IIWW. Destacó Johann Froben, partidario de la letra romana y especializado en obras clásicas. FRANCIA: Gozó de hegemonía en la producción del libro por el número de volúmenes editados y la calidad de su contenido, y la encuadernación artística (Grolier) impulsada por los reyes bibliófilos Francisco I y Enrique II. El estilo se modernizó mediante la introducción de pequeños formatos y tipos romanos e itálicos (cursiva). París y Lyon: importantes editores como Bade, Estienne y Tory (impresor del rey). Las luchas entre católicos y hugonotes y la estrecha vigilancia de la Iglesia acabaron produciendo la decadencia del libro francés al final de la centuria. PAÍSES BAJOS: Vinculados a la Corona de España. Cristóbal Plantino en Amberes, capital del libro con una gran producción sobre diversas temáticas y en multitud de lenguas. Biblia políglota o Biblia Regia: encargada por Felipe II, que nombró como supervisor a Arias Montano, en siríaco, griego, latín y hebreo; su imprenta, hoy Museo Plantino, funcionó hasta el S. XIX. Publicación de mapas: Mercator, autor de mapas de Europa y del mundo conforme a la proyección cilíndrica, fue el primero en aplicar la palabra “Atlas” a una colección de mapas. SUIZA: Ginebra, impresores reformistas franceses e ingleses. Basilea, Johann Froben sirvió a Erasmo para difundir sus ideas, toda su producción fue en latín y griego y dentro de la Iglesia Católica. INGLATERRA: Sólo había cinco talleres que no atendían la demanda de libros religiosos, teniendo que importarlos de Francia, Italia, Países Bajos y Suiza. Monopolio de la “Statioer’s Office” que no afectó a las Universidades de Oxford y Cambridge. Encuadernaciones de la reina Isabel I, hechas en terciopelo o seda. ESPAÑA: Cardenal Cisneros y la Universidad de Alcalá de Henares: “Biblia Políglota Complutense”, 1517. En griego, latín y hebreo e impresa por Guillén de Brocar. Obra de gran complejidad en la que colaboró Antonio de Nebrija: se mezclaron los tipos góticos, romanos e itálicos; caracteres griegos de grandísima belleza; se imprimieron 600 ejemplares en papel y 6 en vitela. España fue mercado de libros, impresores y libreros extranjeros. Peculiaridades: Permanencia de los tipos góticos e introducción de ilustraciones renacentistas; Mala calidad del papel excepto en Cataluña y Valencia; Pervivencia de los grandes formatos. Salamanca, Granada y Sevilla: los Cromberger, impresores con proyección en América, Zaragoza, Valencia y Barcelona. Madrid 1556: establecimiento de la Imprenta Real. América: el libro se difundió rápidamente con el fin de ayudar a la evangelización y de fijar la lengua. México: sucursal del taller sevillano de los Cromberger.

LAS BILIOTECAS DEL SIGLO XVI:
Gran impulso para las bibliotecas reales, privadas, universitarias y públicas. ITALIA: la Laurenciana de Florencia, fundada por Lorenzo Medici el Viejo. Esplendor: S. XVI con Julio de Medici (Clemente VII) quien encargó su nuevo edificio a Miguel Ángel. La Vaticana, de orígenes remotos, Sixto V la instaló en el Vaticano. FRANCIA: Biblioteca Real Francesa, Francisco I en Fontaineblau, 1547. Para ampliarla, dictó la “Ordenanza de Montpellier”: antecedente histórico del D.L. Esta biblioteca sería la BNF, ubicada en París. ALEMANIA: Biblioteca Nacional de Baviera, Alberto V mediante la compra de la biblioteca del filólogo Widmanstetter. Bibliotecas municipales de la Reforma Protestante. AUSTRIA: Biblioteca Nacional Austriaca, Maximiliano II en Viena, posteriormente sería la BNA. ESPAÑA: Biblioteca del Monasterio del Escorial: Felipe II en 1556, la diseñó Juan de Herrera: iluminación central, las estanterías alrededor de las paredes y un espacio libre central que no se dedicaba a la lectura, ya que éste no era su fin. 4000 códices y compra de la biblioteca de Gonzalo Pérez, las colecciones particulares de nobles y obispos y los envíos e Benito Arias Montano desde Flandes. Posteriormente fue el Padre Sigüenza su bibliotecario más activo. Biblioteca de la Universidad Complutense: Cardenal Cisneros en Alcalá de Henares. Su fondo estuvo marcado por las obras que se utilizaron para la edición de la Biblia Políglota. Se trasladaría a la Universidad Complutense de Madrid, sucesora de la alcalaína. Biblioteca Colombina: Hernando Colón, hijo del descubridor, gran bibliófilo y amante de la cultura. 17000 libros de todas las materias. Precursor de la biblioteconomía moderna: edificio especial, normas para su utilización, catálogos y resúmenes con palabras clave, e índices de autores, topográficos y de materias. En 1993 se editó un CD-ROM con todo el encomiable trabajo bibliográfico que realizó con su equipo.

El XVI fue un siglo que revolucionó el libro y su difusión, estableciendo patrones que han llegado a nuestros días. Asimismo, en él se vislumbró el germen de las bibliotecas municipales.
Fuente: Apuntes de Lía, bibliopos.es

miércoles, 18 de mayo de 2016

La imprenta en España durante el Siglo XV.

Léase introducción general para más información. Gracias!
3.4. LA IMPRENTA EN ESPAÑA DURANTE EL SIGLO XV.
Coincide con 2010.
Escasos documentos sobre los primeros impresores y falta de colofones explícitos en los primeros libros. A pesar de ello: Llegó con retraso por la situación periférica de la península ibérica en Europa y por la falta de grandes universidades o de vida urbana floreciente; Los primeros impresores fueron alemanes; El camino de difusión fue Italia, por los tipos utilizados en los primeros impresos, redondos o romanos, y por las intensas relaciones que unían a Italia y a la Corona de Aragón, a través del Levante.
PRECEDENTES Y PRIMERAS HIPÓTESIS.
No se ha conservado ningún libro xilográfico realizado en España. Naipes y grabados con texto, aunque sobre planchas metálicas. Hipótesis sobre cuál fue el primer libro impreso en España: 1) La “Gramática” de Bartolomé Mates, Gherlinc en Barcelona, 1468 (fecha que resultó ser una errata, sustituible probablemente por 1488). 2) “Obres e trobes en lahors de la Verge María”, 45 poesías en valenciano y presentadas a un certamen literario, Lambert Palmart, primer libro impreso de carácter literario. 3) “Ética, Económica y Política” de Aristóteles; Botel, Holtz y Planck en Zaragoza o Barcelona en 1473 o 1474. 4) “Sacramental” de Clemente Sánchez Vercial; Antonio Martínez, Alonso del Puerto y Bartolomé Segura en Sevilla utilizando letras talladas en madera, datado en 1470 pero sin pruebas documentales.

EL PRIMER INCUNABLE:
Hoy se acepta de forma generalizada que la primera obra realizada por la imprenta española fue el “Sinodal de Águilafuente” de 1472, impreso por Juan Párix de Heidelberg en Segovia. 48 hojas impresas en tipo romano y sin colofón, constituciones aprobadas en un sínodo celebrado en esta localidad para recordar a los clérigos sus obligaciones. Juan Párix vivió en Segovia a finales de siglo, invitado por el obispo Juan Arias de Ávila, que había conseguido privilegios para establecer un estudio de gramática, lógica y filosofía equivalente a una universidad. Segovia vivía momentos de esplendor y allí fue proclamada reina Isabel la Católica en 1474.

EN OTRAS CIUDADES ESPAÑOLAS:
Talleres tipográficos en 26 ciudades españolas. BARCELONA: la “Gramática de Perottus” 1475, Juan de Salzburgo (probablemente Planck) y Pablo de Constanza (Hurus). “Comentarios a Aristóteles” de Santo Tomás 1478, Pedro Brun y Nicolás de Spindeler. “Regiment dels Princeps” de Egidio Colonna y “Ética, Económica y Política” de Aristóteles, Spindeler. Pere Posa fue el más prolífico de los impresores, la primera fue “Historia de Alexandre” de Quinto Curzio, en valenciano, y la última “Arbor Scentiae” de Ramón Llull. “Tirant lo Blanch”, Pere Miquel. “Libre dels angels” y “Libre de les dones”, Juan Rsenbach de Heidelberg. Diego de Gumiel terminó el tirant iniciado por Miquel. ZARAGOZA: “Manipulus curatorum”, Mateo Flandro 1475, el primero en España con nombre de editor. “Fori aragonum”, Botel y Hurus. El taller de Hurus fue uno de los principales en España, libros de Séneca, Aristóteles, Platón y Torquemada. VALENCIA: potencial económico e intensa vida cultural. Jacobo Vitzlán, comerciante alemán que representaba a los Ravensburg. De su taller se hizo cargo Lambert Palmart, obras de Aristóteles, Salustio y Esopo. “Tirant lo Blanch” de Spindeler: aparece una bella orla con el nombre del impresor. SEVILLA: Los hermanos alemanes Antonio Martínez, Alonso del Puerto y Bartolomé de Segura, “Sacramental” de Clemente Sánchez Vercial, “Crónica de España”, “Espejo de la Cruz” y “Vocabulario universal en latín y en romance”. SALAMANCA: la más importante universidad española, la mayoría no tienen nombre de impresor. Dos talleres: el de “Introductiones latinae” y el de “Gramática castellana”, ambas obras de Nebrija en 1492. El primero imprimió más de 30 obras, y el segundo más de 90 ediciones. Especial atención al librero Juan Porras. VALLADOLID: bulas impresas en el monasterio de Ntra. Sra. Del Prado. “Tratado breve de confesión”, Juan de Francour 1492. Pedro Giraldi. “Primera carta de Colón”, Miguel de Planes. ZAMORA: Antonio de Centenera, alejado de influencias extranjeras sus libros estaban en castellano y eran de autores españoles. “Los trabajos de Hércules” de Villena. BURGOS: Fadrique de Basilea. Su primer libro fue “Grammatica latina” publicando un total de más de 70 obras. La primera edición de “La Celestina”. TOLEDO: bulas impresas en el monasterio de San Pedro Mártir por Juan Vázquez. Pedro Hagenbach, cuyas obras más notables fueron el “Missale Toletanum” y el “Missale Mozárabe” por encargo del Cardenal Cisneros. Pamplona: Arnao Guillén de Brocar. Granada: Hernando de Talavera. Guadalajara: Moisés Levi.

CARACTERÍSTICAS DE LOS INCUNABLES ESPAÑOLES:
La portada casi inexistente, xilografía o caracteres móviles de gran tamaño, portadillas grabadas en madera con motivos heráldicos. La interlineación ancha y las iniciales blancas sobre fondo negro. Tamaño folio. La letra romana, aunque pronto evolucionó a la neogótica alemana, evolución hacia el plateresco, tanto en la composición como en los ornamentos. Temas: religión, aunque también gramáticas y diccionarios latinos, la Biblia no se imprimió en España en el S. XV debido al control ejercido por la Inquisición y a la prohibición de su traducción a las lenguas vernáculas. La ilustración influenciada por la tradición alemana: “Fasciculus temporum” Sevilla 1480, Bartolomé Segura y Alfonso del Puerto, iniciales aparecen pintadas a mano en rojo y azul, ilustraciones xilográficas que proceden de la edición alemana de la misma obra, escuelas de gran prestigio técnico, especialmente las catalanas.
En la ILUSTRACIÓN destacaron Hurus en Zaragoza, Centenera en Zamora, Polono en Sevilla, Fadrique de Basilea en Burgos, Hagenbach en Toledo y Rosenbach en Barcelona: Escudos; Figura del caballero andante; Imagen de los reyes sentados en el trono; Orlas con decoración floral utilizada en la “Expositio psalterii” por Hurus y el “Tirant lo Blanch” por Spindeler, detalles de tradición hispanoárabe; Iniciales: Alfonso Fernández de Córdoba en Valencia, iniciales sobre metal con especial habilidad, los impresores españoles estaban muy habituados a ornamentar sus trabajos con iniciales impresas, mezcla de rasgos extranjeros y originales, especialmente vegetales.

Notable desarrollo promovido por los Reyes Católicos. Fuerte control de la Inquisición y carencia de exportación al mercado europeo. Se dirigió al mercado nacional. La producción incunable española ocupa el quinto lugar.
Fuente: apuntes de Lía, bibliopos.es.
 

 

martes, 17 de mayo de 2016

Invención y difusión de la imprenta. Los incunables.

Léase introducción general para más información, gracias!
3.3. INVENCIÓN Y DIFUSIÓN DE LA IMPRENTA. LOS INCUNABLES.
Coincide con 2010.
Medio mecánico de reproducción de textos en serie mediante el empleo de tipos móviles, es una creación trascendental y revolucionaria para la Historia del Libro. Invento chino, reinvención en el S. XV. Vía de acceso al pensamiento escrito e instrumento para la facilitar la actividad burocrática y ritual de la Iglesia. Aventura industrial y capitalista.
GUTENBERG Y LA INVENCIÓN DE LA IMPRENTA:
Mayor demanda de enseñanza y de libros que, en un principio, se resolvió con el establecimiento en las universidades de las estaciones o librerías, con la creación de la pecia y con la utilización del papel como materia escritoria en sustitución del pergamino. Se planteó la necesidad de buscar algún sistema que permitiera la rápida reproducción de textos a precios más baratos. Siglo XV: Johann Gutenberg en Maguncia junto al Rin. Precedentes: sellos, moldes y estampación en Egipto y China. Xilografía, técnica de impresión a partir del grabado en planchas de piedra o madera, conocida en China desde el S. II a. C. y empleada en Europa para la fabricación de naipes, calendarios y obras xilografiadas realizadas a base de dibujos; populares a finales de la Edad Media: “Biblia Pauperum”; Alemania y Holanda. La Historia señala a Gutenberg como el primer impresor conocido, su invento costaba de: letras móviles; molde de metal; fundidor de tipos o aparato de fundición manual; aleación especial de metales para fabricar los móviles (plomo, antimonio y bismuto); prensa de madera anclada al suelo y al techo; tinta de imprimir en un determinado papel. Johann Gensfleisch, Gutenberg, nació en Maguncia hacia el año 1400. Estancia en Estrasburgo como tipógrafo, se asoció con el banquero Fust: Biblia de las 42 líneas o Mazarina (1456). Letra gótica a dos columnas. Se terminó de imprimir en 1456, según consta en una nota manuscrita en papel conservada en la Biblioteca Nacional de París. En España se conservan tres ejemplares: Biblioteca del Palacio Real de Madrid, Biblioteca Pública de Burgos y la universitaria de Sevilla. Las desavenencias entre creador e inversor hicieron que se disolviera la sociedad y que los tribunales adjudicaran a Fust el utillaje de la imprenta en pago de las cantidades adeudadas. Éste se asoció con Schöffer, antiguo operario de Gutenberg, poniendo en marcha el taller de impresión del que saldría el Salterio de Maguncia y la Biblia de las 48 líneas, en 1462, primer libro donde apareció el escudo del editor y que pronto se generalizaría. Gutenberg terminó siendo protegido del arzobispo de Maguncia y murió arruinado el 26 de febrero de 1468.
DIFUSIÓN DE LA IMPRENTA:
Al finalizar el S. XV, había llegado hasta 250 ciudades. Italia: monasterio benedictino de Subiaco: Konrad Sweynheim y Arnold Pannartz, letra romana. Venecia se convirtió en el primer centro tipográfico de Italia con Juan de Espira, 1469. Aldo Manuzio: 130 ediciones, la mayoría de autores clásicos griegos y latinos. De todas ellas, hay 27 príncipe o prínceps, términos que se utilizan para designar las primeras ediciones de libros antiguos. Venecia produjo más de 4000 incunables. Francia (1470), la Sorbona: Freburger, Gering y Krantz, un taller en la propia universidad con el fin de elaborar textos necesarios para la docencia. París, Lyon y Rouen, caracteres góticos igual que en Alemania. Países Bajos, Utrecht: gótica redonda, Colard Mansion de Brujas (1471). Gran Bretaña, Westminster (1476), William Caxton: comerciante formado en el arte tipográfico en Colonia y Brujas. España: cierto retraso, alemanes venidos de Italia, primera obra impresa: “Sinodal de Águilafuente”, conservado en la catedral de Segovia, de Juan Párix de Heidelberg. No contiene colofón ni dato tipográfico que atestigüe su fecha, pero se supone de 1472, año del Sínodo celebrado en dicha localidad castellana. Primer libro literario: “Obres e trobes”, Valencia. Siglo XV: 26 ciudades españolas dispusieron de imprenta, un millar de ediciones.
LOS INCUNABLES:
Procede del latín “incunabulum” que significa “en la cuna”. Libros impresos con tipos móviles dese la aparición de la imprenta hasta el año 1500 inclusive. Excepción: Escandinavia o Hispanoamérica (México y Perú), hasta 1550 y durante el S. XVI respectivamente. CARACTERÍSTICAS: muy semejantes a las de los códices manuscritos: La presentación, trataban de imitar los códices, utilizaban los mismos nexos y las mismas abreviaturas, carecían de portada: “íncipit”, el primer incunable con portada fue el “Kalendarium de Regiomontano” impreso en Venecia en 1476 con los datos del impresor, lugar y fecha se estamparon en el colofón igual que en los códices; El tipo de letra gótico y romano, Aldo Manuzio creó el romano inclinado, que se denominó itálico o cursivo; El papel fuerte, de mucho peso y de color grisáceo, parecido al pergamino, solía llevar una marca de agua o filigrana; La estructura igual al codex de la Antigüedad, varios cuadernillos plegados, cosidos entre sí, de gran tamaño y sin paginar, reclamos y signaturas para facilitar el trabajo del encuadernador; La ilustración, los títulos, iniciales y orlas eran dejados en blanco por el impresor, igual que el copista medieval, para ser realizados a mano por calígrafos y artistas, grabado xilográfico, Albert Pfister fue el primero en emplear la xilografía para ilustrar el primer incunable en 1461. Inventarios y principales fuentes: “Repertorium bibliographicum” de Ludwig Hain: principal fuente para los incunables europeos en 4 vols. “Gesamtkatalog der Wiegendrucke” (1925), continuado tras la IIWW por la UNESCO. “Catálogo de Libros del S. XV del Museo Británico de Londres”: 855 ediciones incunables españolas, de las que 351 son latinas. BNE 2004: cuarto apéndice de su “Catálogo de incunables de la BNE”.
El descubrimiento de la imprenta supuso el renacimiento del libro, cuya difusión y comercio habían desaparecido desde la caída del Imperio Romano. El naciente capitalismo facilitó los medios económicos y las ferias hicieron posible su expansión geográfica. Aumentaron el número de compradores y de lectores burgueses. La imprenta cumplió la función de perfeccionar y agrandar la memoria colectiva de la Humanidad.
Fuente: apuntes de Lía, bibliopos.es

jueves, 12 de mayo de 2016

Intertema: De la Edad Media a la Difusión de la Imprenta

Fuente: Apuntes de "Historia del Libro Moderno", Universitat de Valencia.
INTERTEMA: CONCLUSIÓN DEL 3.2 O INTRODUCCIÓN AL 3.3
EL PAPEL Y SU DIFUSIÓN EN EUROPA: Desde el norte de China, por dos caminos: Xátiva (1150 d. C.)y Colonia (1276). Siguiendo la ruta de la seda, fábricas en Córdoba, Sevilla y Toledo; aunque destaca Xátiva por ser productora de lino y yute y por l cantidad de agua para sus molinos. Después, el estancamiento de la tecnología y el aumento de la demanda, traería el fracaso de este papel por el italiano.
EL LIBRO XILOGRÁFICO: China, 594 a. C. Rebajar en un bloque de madera las partes blancas del motivo que ha de ser impreso. Después se entinta y se sitúa encima una hoja de papel presionándolo con una prensa plana o “tórculo”. La aparición del papel facilitó el uso de esta técnica. De las xilografías o naipes de santos que se colocaban en las casas para protegerlas al primer libro: “La Biblia Pauperum” (1430). Coexiste con el impreso hasta 1480. Las ilustraciones de los incunables, al principio, estaban realizadas con técnicas xilográficas.
LA INVENCIÓN DE LA IMPRENTA: Pi Cheng, creación de los caracteres móviles. Gutemberg en Maguncia: Tres elementos: caracteres móviles de metal fundido; tinta grasa; y prensa. 1444: “Misal de Costanza” con la ayuda económica de Fust, quien luego se quedaría con la patente. 1452: La Biblia de las 42 líneas (por columna en hoja). 1ª imprenta fuera de Alemania: el Monasterio de Subiaco en Italia. A España llegó por Juan Parix, que imprimió en 1472 en Segovia los “Sinodales de Águilafuente”. Valencia fue la ciudad española en la que se editaron más libros en el S. XV.
LOS INCUNABLES: Tres tipos de letra: gótica (textos escolásticos destinados a teólogos y universitarios); gótica bastarda (textos literarios tanto en latín como en vulgar); y humanística o romana (para un número reducido de eruditos que deseaban imitar la cultura clásica). La humanística fue introducida por Petrarca en Italia; en España fue Palmart quien lo hizo en Valencia.
DIFICULTADES TÉCNICAS: La fabricación de tipos se llevó a cabo por orfebres desde el S. XIII. Problema: encontrar metales y aleaciones para que los punzones no se desgastasen con rapidez. Punzones de latón y bronce; luego de cobre o acero. La composición se hacía a mano, que no ha variado desde la aparición de la imprenta hasta nuestros días. 1) SE colocan los caracteres; 2) Se colocan las letras en el componedor; 3) La línea se coloca en la galera; 4)La galera se coloca en la forma, donde se ajusta. La prensa comprendía: 1) La forma, conjunto de páginas atadas; 2) El mármol, sobe el cual se colocaba la forma; 3) La tinta; 4) El papel; 5) La platina, bandeja plana que se accionaba mediante una palanca; y “6)” prensar la hoja contra la forma al bajar la platina quedando impresos los caracteres.
INCIPIT, MARCA Y COLOFÓN: Incipit: los primeros impresos carecían de portada y comenzaban el texto en la primera hoja tras unas breves líneas en que se indicaba el asunto, y algunas veces el autor. Colofón: lugar de la impresión; nombre del tipógrafo; y con frecuencia el título y el autor. Marca tipográfica: elemento de identificación. En principio fue una simple sigla que reproducía sobre fondo negro el signo. Con el tiempo, se convirtió en una ilustración destinada a indicar el origen del libro y adornarlo.
DIFUSIÓN DE LA IMPRENTA: Ferias: Los representantes de los impresores se encargaban de recorrer las ciudades para localizar a posibles clientes, con carteles impresos con listas de obras que repartían a los transeúntes. Privilegios editoriales: en los primeros años, no existía ninguna norma legal. El que imprimía una obra ya editada, no pagaba gastos de compaginación de una obra, no debía pagar nada al autor, y podía venderla a precio más económico. Así, los impresores comenzaron a solicitar a los poderes públicos “privilegios de impresión”. Aun así, las falsificaciones aumentaban en periodos de crisis económica. Censura de libros: la Iglesia Católica desempeñó un papel esencial. Impedir tesis heréticas a partir de Lutero y su Reforma. 1486: El Arzobispado de Maguncia prohibió bajo pena de excomunión que se editara (imprimiera) ningún libro en la ciudad sin su aprobación. En España, la Santa Inquisición, tenía “calificadores”, quienes previa lectura de la obra debían otorgar la licencia de impresión.
Fueron los eclesiásticos los mayores defensores de la imprenta en sus comienzos. Los canónigos de las catedrales costearon los gastos necesarios para la instalación de sus propios talleres tipográficos. Luego los impresores comenzaron a independizarse de la Iglesia; y, buscando clientela estable y extensa, la hallaron en las ciudades universitarias. Y en las ciudades comerciales se instalaron imprentas para los burgueses, que comenzaron a formar sus propias bibliotecas.
ilustración xilográfica

Incipit

Incunable

Incunable

Itálica inclinada, románica inclinada


Itálica redonda

lunes, 9 de mayo de 2016

El libro y las bibliotecas en la Edad Media

Léase introducción general para más información. Gracias!
3.2. EL LIBRO Y LAS BIBLIOTECAS EN LA EDAD MEDIA.
Diez siglos de la Historia de la Humanidad, desde la caída del Imperio Romano, en el S. V, hasta la toma de Constantinopla por los turcos, S. XV, fecha en la que se inventó la imprenta.
El libro medieval no fue un objeto cotidiano debido al esfuerzo y a la casi inexistente demanda por el analfabetismo generalizado.
ALTA EDAD MEDIA:
Hasta el S. XII: cultura grecolatina custodiada por la iglesia católica. El monasterio se convertiría en la pieza clave para el libro y las bibliotecas. En Oriente, comunidades cristianas coptas o bizantinas fundaron monasterios desde los que se difundió la cultura griega, entre ellos el Studion de Bizancio y los veinte del Monte Athos. SS. VI y VII: numerosos monasterios de distintas órdenes religiosas, benedictinos: atención al libro organizados según la regla “ora et labora” de San Benito (“reza y trabaja”): “La ociosidad es enemiga del alma; por eso han de ocuparse los hermanos a unas horas determinadas en el trabajo manual y a otras horas también determinadas en la lectura divina”. Monjes: trabajo manual, oración y lectura. Traducir o copiar libros en el scriptorium, habitación aislada con atriles y luz natural. Copista o escriptor librarius, rubricator o encargado de títulos y letras capitales, iluminator o miniaturista, ligator o encuadernador y armarius o monje supervisor. Forma: Códice manuscrito en pergamino, fabricación: preparación del pergamino, pieles de cordero, cabra y ternero (vitela: pergamino de cordero o cabrito lechal) > copia del texto, pluma de ave o cálamo de caña, dejando un hueco para las iniciales que se ornamentaban con colores (iluminación) > encuadernación, cosido lateral de cuadernos con numeración romana y cubiertos generalmente con tapas de piel o madera revestida de cuero (encuadernación bizantina o a la griega: en orfebrería). El pergamino era un material costoso: palimpsestos como el “Codex ovetensis” de El Escorial. Utilización de abreviaturas y signos para las palabras más frecuentes. El aislamiento determinó el nacimiento de las escrituras nacionales: visigoda en España, merovingia en Francia, etc. S. VIII: letra minúscula carolina, más uniforme, sencilla y clara, de importancia capital para la Historia del libro y para la unificación cultural europea. En Oriente: letra griega de Bizancio. Biblioteca: la Biblia fue el libro por antonomasia, textos de los Padres de la Iglesia, los dedicados al cultos y los de autores clásicos. Monasterios de Montecasino, Vivarium y Bobbio (Italia), Saint Gall (Suiza), Lindisfarne (Inglaterra) y Ripoll (España). Aquisgrán: sede de la corte imperial de Carlo Magno, done éste fundó la Escuela y la Biblioteca Palatina, funciones de lo que hoy entendemos por biblioteca nacional, universitaria, pública y archivo.
ESPAÑA, ALTA EDAD MEDIA: Reconquista.
LA ESPAÑA VISIGODA: Toledo y San Isidoro de Sevilla, “Etimologías”. Códice de las “Morales” de San Gregorio. Las bibliotecas visigodas más importantes estuvieron vinculadas a las escuelas episcopales de Sevilla, Toledo y Zaragoza.
LA ESPAÑA MOZÁRABE: Los “Beatos”, forma abreviada de llamar a los comentarios del Apocalipsis en alusión a la obra del Beato de Liébana. Códices profusamente ilustrados con miniaturas mozárabes. SE conservan algo más de veinte beatos por todo el mundo. La BNE custodia el “Beato Facundo”.
LA ESPAÑA MUSULMANA: Abundancia de libros, especial mente El Corán. Caligrafía árabe muy ornamental: cúfica (alargada) y neshí, reflejadas de la forma más bella en la Alhambra granadina. Difusión del papel: hacia el año 110 llegó a Europa desde a través de España (Xátiva). Libro cristiano más antiguo escrito en papel: misal conservado en el Monasterio de Silos. Esplendor cultural del Califato de Córdoba: bibliotecas califales, Al-Hakam II en Córdoba, volúmenes traídos de Alejandría y Damasco, Toledo: centro transmisor de la cultura árabe en Europa; bibliotecas de las mezquitas, escuelas adjuntas o madrasas, catálogo y clasificación temática; bibliotecas particulares de bibliófilos árabes.
BAJA EDAD MEDIA:
Renacimiento urbano, recuperación económica y nueva mentalidad. La actividad cultural pasó del aislamiento del monasterio al cosmopolitismo de la ciudad. El libro se diversificó en sus usos y temáticas y cambió sus características físicas: Texto dividido en dos columnas y segmentado en capítulos, puntuaciones nuevas como el calderón Ç; Tamaño cada vez más pequeño; Ilustración al estilo gótico, bandas decorativas que perduraron hasta después de la imprenta; Escritura o letra gótica o escolástica; Sustitución del pergamino por el papel; y Predominio del latín que dejaría paso a las lenguas vernáculas. Dos instituciones por excelencia: la CATEDRAL y la UNIVERSIDAD.
LAS ESCUELAS CATEDRALICIAS: Provistas de escritorio y biblioteca. Verona, York, Durham, Oviedo, Gerona y León.
LAS UNIVERSIDADES: Derivación de las escuelas catedralicias, con entidad propia. S. XIII: se fundaron la de Bolonia, la Sorbona y las de Oxford, Cambridge y Toulouse. España: Palencia 1212, seguida de Salamanca y Valladolid. Libro universitario: instrumento de trabajo, consulta y préstamo bajo fianza, determinó el resurgir del comercio de libros. Los estacionarios o libreros los prestaban a los estudiantes para que los copiaran por piezas (pecias) a cambio de un determinado pago. Bibliotecas universitarias, modelo: sala de lectura, de planta basilical, con bancos como las iglesias; libros encadenados colocados en atriles; libros de préstamo bajo fianza, guardados en un baúl. Con reglamentos internos y el cargo de bibliotecario solía recaer en un profesor o estudiante.
OTRAS MANIFESTACIONES: Libros litúrgicos: Antifonario (contenía las antífonas de la misa (desde el S. VIII), Breviario (contiene el rezo eclesiástico de todo el año, excepto la misa (S. XII), Diurnal (rezos de las horas menores), Flos Sanctorium (vida de los santos en el orden en que los celebra la Iglesia), Gradual (libro que contiene lo que en la misa se canta por el coro), Himnario (los himnos del oficio divino), Homiliario (homilías o sermones dispuestos según el orden de las fiestas del año (S. IX), Leccionario (libro de coro que contiene las lecturas o lecciones del oficio), Liber Commicus (lecciones litúrgicas tomadas de los profetas, epístolas y evangelios (S. X), Libro de coro (libro de atril que incluye salmos, antífonas, etc. con la correspondiente notación musical), Libro de Horas (rezos o plegarias para todos los días del año y las horas del día (S. XV), Manual (ritos que deben administrarse en los sacramentos), Martirologio (catálogos de mártires y santos conocidos), Misal (libro que contenía el texto de la misa para todos los días de año y que el sacerdote usaba en el altar), Oracional (contenía las oraciones y los capítulos del oficio divino en el orden del calendario litúrgico), Pasionario (contiene la historia de la pasión de Jesucristo, o el canto para la Pasión de Semana Santa), Penitencial (penitencias públicas, oraciones de los penitentes y absoluciones; guía de confesores (S. XII), Procesionario (oraciones que se cantan en las procesiones), Sacramentario (fórmulas sacerdotales para la celebración de la misa), Santoral (antífonas en canto, lista y festividad, vidas y hechos, de los santos). Los libros de horas destacan al ser para la realeza, la alta nobleza y la burguesía adinerada: “Très riches heures du Duc de Berry” (“Las muy ricas Horas del Duque de Berry”).
Bibliotecas reales: S. XIII, Alfonso X el Sabio: obra jurídica (“Código de las siete partidas”), literaria (“Cantigas a Santa María”), científica (“Libro del saber de astronomía”), recreativa (“Libro del ajedrez”) e histórica (“Crónica General”). Otros reyes bibliófilos: San Luis y Carlos El Sabio, Biblioteca Nacional Francesa.
En el S. XV finalizó la Edad Media y se produjo el despertar del Humanismo, movimiento intelectual que supuso el renacer de la cultura clásica y el gran desarrollo de las letras y del libro, antesala a la imprenta.
Cúfica árabe

Neshí árabeintroducción general

sábado, 7 de mayo de 2016

El libro y las bibliotecas en la Antigüedad

Léase antes Introducción general para más información. Gracias.

3.1 EL LIBRO Y LAS BIBLIOTECAS EN LA ANTIGÜEDAD.
Coincide con 2010.
ORIGEN DE LA ESCRITURA Y DEL LIBRO
El libro es el más fecundo invento del ser humano, que le ha permitido aumentar su capacidad de memoria y desarrollar su necesidad de comunicación. Primeras formas de lenguaje no hablado: símbolos, señales y dibujos en paredes y cuevas.
Nacimiento de la agricultura y la ganadería en el Neolítico: las necesidades administrativas y económicas fueron la causa principal del origen y desarrollo de la escritura. Precedentes: pictograma, ideograma y fonograma, 3000 a. C. Escritura cuneiforme y jeroglífica.
La historia del libro está completamente ligada a la escritura, cuya evolución condicionaría durante siglos el material con el que se fabricarían los libros.
MESOPOTAMIA
La escritura y el primer libro de la Historia nacieron en la antigua Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates. Sumeria. II milenio a. C., tablillas de arcilla sobre las que se escribía con punzón o estilo. Excepcionalmente, materiales nobles (mármol o diorita), para grabar inscripciones solemnes como el célebre Código de Hammurabi.  Escritura cuneiforme: más de dos mil años para diversas lenguas y culturas. Su desciframiento se debió principalmente a las aportaciones del británico Sir Henry C. Rawlinson a mediados del S. XIX. Escribas (dubsar en sumerio), estamento de gran consideración social, vinculados al tiemplo y al palacio real. Tablillas, identificadas por el colofón en el que se indicaba el título, número, propietario, materia tratada, etc. Temas administrativos y económicos, y literatura épica, leyes, rituales religiosos y el saber de la época. Más de un millón de tablillas, procedentes de Oriente Medio, se conservan en el Museo Británico. Obras más representativas: “Poema de Gilgamés” y “Enuma elis”. Babilonia y Nínive: focos culturales. Asurbanipal: escuela de escribas y una biblioteca (la Biblioteca de Asurbanipal), descubierta a mediados del S. XIX por Sir Austen Henry Layard, tabletas, clasificadas por materias e identificadas  por marcas, y un “catálogo” de los fondos existentes, exorcismos, recetas médicas, presagios astrológicos, etc. Biblioteca de Ebla: descubierta por arqueólogos italianos en 1975: tabletas colocadas en estanterías de madera, de acuerdo con su forma y contenido, e inscripción en el lomo para facilitar su localización.
EGIPTO
Civilización religiosa y nacional, surgida en las riberas del Nilo. Tinta y papiro (cyperus papirus). Se extraían los filamentos interiores, formando una especie de tejido sobre el que se escribía con pinceles de caña o pluma y con tinta negra, fabricada a partir de carbón vegetal y resina. Tinta roja para destacar títulos, correcciones, etc., y tinta de colores para ilustraciones. Se guardaban enrollados: rollos o volúmenes de gran longitud, con un colofón. El papiro más antiguo corresponde a la primera dinastía y está en blanco. Era un material muy caro que se reutilizaba: palimpsesto. Madera u ostraca, piel y metales, paredes de templos y tumbas (horror vacui). Jeroglífica o “escritura sagrada” hasta Teodosio. Necesidad de escribir más rápido: la hierática o “sacerdotal” y la demótica o “popular”. Reservada a los escribas formados en escuelas. La escritura jeroglífica fue descifrada a partir del descubrimiento casual de la piedra de Rosetta y gracias a las investigaciones de Champollion. Literatura funeraria, “Libro de los muertos”, literatura narrativa, “Cuento de Sinuhé”, literatura sapiencial (educación moral), científica y la poesía. Archivos: casas de los libros, Bibliotecas: casas de la vida, ubicadas en templos, más que bibliotecas eran centros de estudios superiores. Tebas, Karnak y Tell El-Amarna.
EL LIBRO EN EXTREMO Y PRÓXIMO ORIENTE. EL ALIFATO
China: invención del papel por T’sai Lun en 105 d. C.
Siria, Fenicia y Palestina: nuevo sistema de escritura: el alfabeto consonántico (alefato hebrero o alifato árabe) en el II milenio a. C. (Biblos). Los alfabetos más usados del mundo derivan del fenicio y del arameo. Tanak o Antiguo Testamento.
GRECIA
El libro adquirió en Grecia su verdadera dimensión: uso de la escritura alfabética (S. IX a. C.), que facilitó la técnica y la hizo accesible; democracia, ciudadanos libres que supieran leer y escribir; extensión de la enseñanza, Academia de Platón y Liceo de Aristóteles, de las que no se conserva nada. Rollo de papiro (byblos en griego), tinta, cálamo duro; textos copiados por esclavos sin sueldo, el de escriba era un “mísero oficio”. Ostraca y tablas de madera encerada o pinaques, que se podían borrar, usadas por escolares.  Época helenística: pergamino de piel, biblioteca de Pérgamo, usado hasta después de la Edad Media. Grecia Arcaica: poesía épica de Homero (la Ilíada y la Odisea). Apareció la figura del autor, pero su difusión fue oral. Grecia Clásica: teatro, filosofía, Historia, retórica, medicina, etc. Nacimiento del comercio del libro y las bibliotecas privadas. Libreros (biblioplai) y editores que reproducían libros y los exportaban. Siglo V a. C.: Pericles, “sociedad de lectores”. Grecia Helenística: grandes bibliotecas de Alejandría y Pérgamo.
ALEJANDRÍA
La mejor y más célebre. Museion (templo de las musas), fundado en Egipto por Ptolomeo III para rescatar la cultura griega y reunir a todos los sabios de la época. Dependencia adjunta con el fin de recoger y copiar manuscritos de varias civilizaciones, así como sus traducciones. Labor conservadora y difusora. Los rollos de papiro se guardaban en un estuche de madera o “bibliotheke”. 700.000 manuscritos. Pervivió durante casi 800 años, época de esplendor: los primeros 150 años. Calímaco elaboró sus Pinaques o inventario crítico de la literatura griega. Continuó funcionando durante el Imperio Romano, hasta el S. IV (Teodosio). La UNESCO ha financiado el Proyecto de Reconstrucción de la Antigua Biblioteca de Alejandría, que hoy alberga verdaderos tesoros, muchos de ellos digitalizados.
PÉRGAMO
Asia Menor, junto a un templo en honor a Atenea. 200.000 volúmenes. Invención del pergamino.
ROMA
Prolongación de Grecia. Novedades: latín, alfabeto propio, derivado del griego y del etrusco. Evolucionó desde las mayúsculas o capitales hasta la letra minúscula cursiva. Posteriormente, uncial y tironiana. El alfabeto latino perduró durante la Edad Media, con variantes que dieron lugar a escrituras nacionales. Materiales: liber (libro) o corteza de árbol, lino y piel. Se consolidó la forma normal del libro como rollo de papiro. Uso de tabletas de madera enceradas que podían encuadernarse: Códex, para dar lugar al libro moderno o códice. Final del Imperio Romano: códices de pergamino. Gran difusión del libro y librerías editoriales: taberna y taller, donde los esclavos, muchos de ellos griegos, copiaban los textos al dictado. Lecturas públicas o “retitationes” para mostrar novedades. Nuevos contenidos y géneros: sátira, derecho, ciencias aplicadas, oratoria, ensayo, etc. Auge bibliófilo: primeras bibliotecas públicas, inspiradas en la de Pérgamo; y privadas como la de Asinio Polión, situada en el Templo de la Libertad; las de César Augusto: la del Pórtico de Octavio y la del Paltinoi, junto al Templo de Apolo; y la de Trajano o Biblioteca Ulpia, situada en el foro con archivo histórico. Las bibliotecas públicas desaparecieron con el fin del Imperio Romano y no reaparecerían hasta el S. XVIII.
CONCLUSIÓN
Los inicios de la historia del libro están ligados a  distintas civilizaciones, cuyas necesidades humanas condujeron a la invención de métodos para retener la información bajo diferentes soportes y tipos de escritura.
Fuente del texto: Apuntes de Lía, bibliopos.es
Fuente de las imágenes: distintas búsquedas de Google Imágenes

Alfabeto arameo

Escritura cuneiforme

Demótica

Alfabeto fenicio

Fonograma

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